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Ciudades seguras para mujeres y niñas, un debate presente en el Noveno Foro Urbano Mundial


"La existencia de ciudades donde el 50% de la población, que son las mujeres, no puede disfrutar del espacio público con los mismos derechos, tranquilidad y oportunidades que el resto, significa que no existe el reconocimiento como ciudadanas”. Con estas palabras, Octavi De la Varga, secretario general de Metrópolis, abrió un panel del que participó Ana Falú, la directora ejecutiva de Ciscsa, en el Noveno Foro Urbano Mundial.

De la Varga explicó que la organización tiene como preocupación primordial la implementación de la perspectiva de género en las políticas públicas de las ciudades, lo que en inglés se denomina “engendering cities”.

Fue el primer orador del panel Políticas metropolitanas para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Nueva Agenda Urbana: Ciudades seguras para mujeres y niñas, coorganizado por Women in Cities International (WICI) y Metróplis que se llevó a cabo el 9 de febrero en el Centro de Convenciones de Kuala Lumpur, Malasia.

El encuentro fue el escenario donde se presentaron los primeros resultados de una iniciativa de investigación de Metrópolis y WICI que busca mapear las políticas, programas y estrategias que están llevando a cabo los gobiernos metropolitanos, miembros de la asociación, sobre la seguridad de las mujeres en los espacios públicos urbanos, una prioridad tanto en la Nueva Agenda Urbana (NUA) como en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“¿Por qué lanzamos este Proyecto?”, se preguntó Silvia Llorente Sánchez, de Metrópolis Mujeres, al presentar los oradores. La respuesta: promover en la agenda pública de los miembros de Metrópolis un concepto de seguridad que vaya más allá del concepto de criminalidad, incorporando la visión de género. Y, también, como una apuesta de un modelo de gobernanza metropolitana donde se incorporen las visiones, requerimientos y las necesidades de todas las personas, en especial, las demandas y preocupaciones de las mujeres.

Luego, los y las panelistas compartieron experiencias y lecciones sobre políticas metropolitanas dirigidas a poner fin a la violencia sexual contra las mujeres en espacios urbanos y, a la vez, reflexionaron sobre cómo superar los desafíos y las brechas para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas en relación con una metrópolis más segura y más inclusiva.

La experiencia indonesia

En esta línea, la alcaldesa de Surabaya -segunda ciudad más importante de Indonesia-, Tri Rismaharini, presentó las diversas iniciativas de su gestión con respecto a la seguridad de las mujeres y su empoderamiento económico. Rismaharini es conocida como la primera mujer en ser elegida como alcaldesa en la historia democrática de su país.

Habló del tráfico de personas, especialmente de mujeres, y de un programa de protección centrado en implementar programas de alternativa laboral al trabajo sexual ejercido en general en los “barrios rojos” de la ciudad.

La alcaldesa detalló, entre otras acciones, capacitaciones en áreas como marketing y finanzas y, como resultados de esta política pública, se aseguró que más de ocho mil personas, la mayoría mujeres, lograran crear sus propios emprendimientos comerciales, algunos dedicados incluso a la exportación de mercaderías.

También se crearon “centros familiares” donde además del acceso a la salud (como vacunas), se ofrecen servicios de consejería y asistencia legal para las mujeres. En cuanto al espacio público, la alcaldesa resaltó programas de acceso gratuito a internet en 1900 lugares y la instalación de autobuses de uso exclusivo para mujeres, con el objetivo de protegerlas de las violencias sexuales

“Todas estas iniciativas están destinadas a crear ciudades seguras para las mujeres”, cerró la alcaldesa.

Desigualdad en las ciudades

Luego, Ana Falú, coordinadora del Advisory Group on Gender Issues (Grupo Asesor sobre Cuestiones de Género) de ONU Hábitat, presentó un marco interpretativo para pensar as ciudades seguras para mujeres y niñas.

Hablar de las ciudades, aseguró Falú, implica hablar de grandes complejidades: diversidad de jurisdicciones, de recursos, de acuerdos legales pero también diversidad de sujetos. En este contexto, resaltó que el tema de la desigualdad es central. “En la ola del neoliberalismo, las ciudades globalizadas están marcadas por una creciente desigualdad”, alertó.

“En las formas diferenciales de usar la ciudad que aún tenemos hombres y mujeres, en particular por la persistente división sexual del trabajo, las mujeres están en situaciones de mayor vulnerabilidad, no porque sean vulnerables por ser mujeres ya que han demostrado individual y colectivamente de su fuerza, sino por los contextos en los que viven”, expresó Falú.

En este marco, dijo que “al hablar de derechos de las mujeres a la ciudad, de la necesidad de debatir y proponer acciones para disminuir las violencias que viven y sufren las mujeres por el solo hecho de ser mujeres, se debe incorporar dos dimensiones, la teórica y la política”.

La dimensión teórica, según Falú, se refiere a la necesidad de pensar cuáles son los puntos determinante de las violencias hacia las mujeres que parecen aumentar y ser más complejas, atravesadas por un sinfín de otros fenómenos del mundo global, como drogas, tráfico de armas y personas, entre otros.

En tanto, sobre la cuestión política resaltó el trabajo de Metrópolis, porque “es desde esta dimensión que vamos a poder transformar lo que nos preocupa”.

Políticas en América Latina

En la última parte del encuentro, se realizó una mesa redonda en el que se presentaron iniciativas de ciudades integrantes de Metrópolis, lecciones de las ciudades de todo el mundo que apuntan a poner fin a la violencia sexual en las ciudades y que implementan con éxito ambas Agendas (la de los Objetivos de Desarrollo Sustentable y la Nueva Agenda Urbana).

Fernanda Pacheco, presidenta de la Unidad Patronato San José, presentó los avances de la implementación del Programa Global de Ciudades Seguras de ONU Mujeres en Quito, Ecuador.

Las políticas implementadas partieron de una realidad aplastante: según las estadísticas mencionadas por la funcionaria, el 91 por ciento de las usuarias del transporte público experimentó alguna vez una situación de acoso mientras que 8 de cada 10 calificó como inseguro al transporte público.

“¿Por qué queremos un transporte seguro? Porque existe una correlación directa entre movilidad y mayor acceso a espacios educativos y laborales”, manifestó Pacheco.

Para ello, instauraron “el primer metro en el mundo con enfoque de mujeres”, con el apoyo de varias entidades internacionales de desarrollo.

Además, se crearon protocolos de actuación para atender casos de acoso y se remodelaron estaciones para que las pasajeras pueden ser vistas y esto incremente su seguridad.

No sólo eso: también se creó un sistema nacional de denuncias de casos de acoso en el transporte público, a través del cual todas las mujeres que sufren una situación de acoso, o testigos, pueden enviar un mensaje de texto con la palabra “acoso”. Un centro de operaciones recibe el mensaje y dentro de la unidad se activa una alarma que advierte la situación de acoso.

“Buscamos la sanción social, dejar de normalizar una situación de acoso”, explicó Pacheco. Luego, la persona que envió el mensaje recibe un llamado de un psicólogo en menos de tres minutos y decide si quiere presentar una denuncia oficial y si requiere el apoyo inmediato de la policía.

En tanto, Erlinda Moreno, funcionaria de la alcaldía de la ciudad de San Salvador, explicó algunas de las líneas de acción implementadas en una ciudad donde el 90 por ciento de la población afirma sentirse desprotegida en los espacios públicos y donde 6 de cada 10 ciudadanos dejó de acudir a determinados lugares por sentir inseguridad.

Una de esas líneas de acción es el de la revitalización de espacios públicos inclusivos. “Se suele hablar sólo de infraestructura, pero va más allá de esto; hay que pensar en el enfoque de derechos, el de diversidad, el enfoque ambiental”, aseguró.

“El proyecto tiene tres ejes principales: infraestructura, participación ciudadana y empoderamiento social, político y económico”, agregó.

Un punto interesante es que la manera en que son revitalizados los espacios públicos resulta de la participación ciudadana, con alianzas interinstitucionales y talleres donde se pregunta a la población cómo mejoraría el espacio.

Sin embargo, planteó, la gran traba para este tipo de iniciativas es el bajo presupuesto. “Nos apoya el área metropolitana de Barcelona, pero el gran desafío es cómo logramos implementar proyectos de gran impacto con poco presupuesto”, dijo.

Por último, María del Carmen Saavedra, del Instituto de las Mujeres del ayuntamiento de Ciudad de México comentó la iniciativa “Ciudad segura y amigable” que, según sus palabras, “es un gran programa paraguas que obliga a las entidades de gobierno a sacar parte de su presupuesto para invertir en ciudades seguras”.

En la misma línea que Salvadó, la funcionaria manifestó la necesidad de incorporar la voz de las mujeres para crear políticas públicas exitosas. “Necesitamos leyes, protocolos, sí, pero si no trabajamos con las mujeres, vamos a fracasar. Pueden ser críticas con el gobierno, pero hacen propuestas que enriquecen. Las mujeres de base son las que viven a diario estas violencias”, dijo.

Y añadió: “El espacio público es inseguro pero también lo es el espacio privado. Entonces, ¿cuál es el espacio para nosotras las mujeres?”.

Urbanismo de la vida cotidiana

Por su parte, Ton Salvadó, director de Modelo Urbano del Ayuntamiento de Barcelona, contó que desde hace un año impulsan el “urbanismo con perspectiva de género. Urbanismo de la vida cotidiana”.

Salvadó resaltó la importancia de la expresión “vida cotidiana” ya que implica “colocar la mirada de la mujer sobre la ciudad, hacer un diagnóstico de la ciudad bajo esa mirada, abrir la mirada hacia una ciudad más justa, equitativa y segura”.

Y manifestó que hay que “entender que el espacio público es la expresión física de la convivencia de los ciudadanos”.

Un eje fundamental de esta perspectiva que trabaja hoy el Ayuntamiento de Barcelona es el del transporte. Además, resaltó como buena práctica el hecho de que todos los proyectos atraviesen un proceso de revisión, una suerte de “check list” de perspectiva de género.

“Nuestro reto es traducir las necesidades que plantean las mujeres en una acción y proyectos concretos”, concluyó.

El acoso sexual cibernético

En tanto, Ja Eun Choi, del Ayuntamiento de Seúl, habló en la mesa redonda de una política pública que apunta a construir ciudades seguras para mujeres y niñas en el mundo digital: el “Proyecto de apoyo a las víctimas de la violencia cibernética”.

El proyecto se creó como respuesta al número creciente de denuncias de violencia sexual en redes sociales e internet, en especial aquellas surgida del uso no autorizado de material donde se muestran imágenes y videos resultantes de cámaras ocultas, de violaciones y prostitución.

“Se caracterizan por la rápida circulación, por la imposibilidad de sacar borrar un video que ya está en la nube y por el daño psicológico que atraviesan las víctimas”, manifestó la oradora.

El proyecto en ejecución brinda apoyo a las víctimas de violencia sexual cibernética. Se trabaja con mujeres de organizaciones de base y cyber-activistas y, a la vez, otorga asistencia legal que apunta a quitar de circulación los videos.

Como cierre, Kathryn Travers, directora ejecutiva de Women in Cities International (WICI) manifestó: “Cuando hablamos de violencia contra mujeres y niñas en espacios públicos, encontramos problemas similares en todo el mundo. Todos estamos peleamos la misma lucha”.

Y resaltó cómo esas violencias impactan también nuestra sensación de seguridad, y en la manera en que nos movemos en las urbes, lo cual impide hacer realidad el derecho a la ciudad. “Cuando hablamos del derecho a la ciudad no sólo nos referimos a estar en los espacios de la ciudad. Es el derecho a ser parte de la creación de la ciudad, de hacer y desarrollar una ciudad que sea funcional para nuestra vida cotidiana”, concluyó.

Foro Urbano Mundial. La novena edición del Foro Urbano Mundial (WUF9, por sus siglas en inglés) es el mayor encuentro internacional donde se reúnen las personas de gran poder de decisión sobre qué políticas urbanas aplicar en las ciudades. Se realizó en Kuala Lumpur (Malasia) del 7 al 13 de febrero y tuvo como el lema "Ciudades 2030, Ciudades para todos: Implementando la Nueva Agenda Urbana" (NUA). La NUA es un gran acuerdo que establece un nuevo estándar mundial para la planificación y gestión de las ciudades para lograr un desarrollo urbano sostenible y fue adoptado por la Conferencia de la ONU sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) en Quito, Ecuador.


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