“Necesitamos un programa emblema sobre ciudades con perspectiva de género”



El Noveno Foro Urbano Mundial, del cual participó Ciscsa, inauguró sus sesiones con la Asamblea de Mujeres. En la apertura, la Directora Ejecutiva de ONU Hábitat, Maimunah Mohd Sharif, destacó la importancia de que en los gobiernos locales las decisiones sobre el presupuesto se realicen de manera participativa y sensible al género.

Además, hizo hincapié en la necesidad de contar con estadísticas fiables sobre los desafíos específicos que enfrentan las mujeres en las ciudades, como en el tema de la seguridad en el transporte público. Y aseguró que la equidad de género será una prioridad en su gestión, que comenzó apenas dos semanas antes del Foro.

“Las mujeres estamos trabajando en redes. Las mujeres formamos parte de alianzas en el mundo; estamos trabajando articuladas. Estamos haciendo la diferencia. Nosotras, aquí, en esta Asamblea, estamos haciendo la diferencia". Con esas palabras, Ana Falú, directora ejecutiva de Ciscsa, comenzó su disertación en el Plenario de la Asamblea de Mujeres del Foro Urbano Mundial e instó a gobiernos, organizaciones internacionales y autoridades a invertir en las mujeres.

Además, Ana Falú planteó la necesidad de que se establezca un programa mundial que apunte al desarrollo de ciudades con perspectiva de género. “Confío en que con el liderazgo de la Sra. Maimunah Munah Shariff vamos a lograr en ONU-Hábitat, junto con las autoridades locales y los gobiernos, junto con la redes y el papel protagónico de las mujeres de base, un nuevo programa insignia”, expresó.

El Foro Urbano Mundial es el mayor encuentro internacional donde se reúnen las personas de gran poder de decisión sobre políticas urbanas. Se realizó en Kuala Lumpur (Malasia) del 7 al 13 de febrero, participaron 23 mil personas y tuvo como el lema "Ciudades 2030, Ciudades para todos: Implementando la Nueva Agenda Urbana" (NUA).

En tanto, la NUA es un gran acuerdo que establece un nuevo estándar mundial para la planificación y gestión de las ciudades para lograr un desarrollo urbano sostenible y fue adoptado por la Conferencia de la ONU sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) en Quito, Ecuador.


A continuación, la presentación completa de Ana Falú en el plenario de la Asamblea de Mujeres:

Las mujeres estamos trabajando en redes. Las mujeres formamos parte de alianzas en el mundo; estamos trabajando articuladas. Estamos haciendo la diferencia. Nosotras, aquí, en esta Asamblea, estamos haciendo la diferencia.

Hablo en nombre de AGGI, el Grupo Asesor para la Inclusión de Género. AGGI es el resultado de décadas de trabajo en red, de construcción de nuestra agenda, resultado del trabajo juntas para la incidencia de la inclusión de la perspectiva de género en la agenda de ONU-Hábitat. Es la Comisión Huairou; es WICI (Internacional de Mujeres en Ciudades), es la Red Mujer y Hábitat de América Latina y otras; todas las redes en el mundo incidiendo por la agenda de género e igualdad.

Muchas gracias por esta oportunidad. Muchas gracias por otorgar a AGGI una voz en esta Asamblea de Mujeres.

Este mensaje debe ser claro y rotundo para que llegue a los gobiernos, las Naciones Unidas y los diferentes actores: tenemos que hacer que se comprometan y que incluyan la perspectiva de género como un tema central en la Nueva Agenda Urbana y en ONU Habitat.

Necesitamos recursos financieros.

Necesitamos decir que las mujeres en el mundo estamos decepcionadas. Estamos enojadas porque se hicieron muchos compromisos desde la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing en 1995 y también desde Hábitat I y Hábitat II, donde tuvimos una presencia muy activa. Pero aún hoy reclamamos la necesidad de actuar, todavía reclamamos la necesidad de inversión de recursos para garantizar la agenda de las mujeres, de una asignación clara y definida de recursos para la incorporación de la perspectiva de género en ONU Hábitat y en la agenda de Hábitat. A pesar de todos los avances en la conquista de nuestros derechos, resultado de nuestras capacidades emancipatorias, existe una deuda social extraordinaria con las mujeres: seguimos siendo los sujetos omitidos en la planificación, en las políticas de las ciudades, en las estrategias ambientales.

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Estamos decepcionadas porque la economía mundial ha crecido y la riqueza global ha alcanzado niveles máximos: niveles obscenos. Pero, al mismo tiempo, las desigualdades se han incrementado de manera vergonzosa. Y las mujeres siguen siendo las más pobres del mundo, realizando a la vez un enorme aporte a la economía mundial y al desarrollo en cada rincón del mundo, urbano o rural, como trabajadoras formales o informales, y con la contribución de nuestro trabajo de cuidadoras, el trabajo no remunerado. Somos las cuidadoras de la humanidad.

Y es necesario decir que las desigualdades y la pobreza no son sólo económicas; son pobreza de derechos, pobreza del ejercicio de la ciudadanía. No se refieren solo a políticas públicas e ingresos; también se refieren a ciudades y derechos.

Y estamos decepcionadas, muy decepcionadas, porque también hemos realizado grandes aportes al conocimiento en temas cruciales sobre igualdad, como los de la violencia de género, la división sexual del trabajo, el uso del tiempo, acerca de quién cuida en las ciudades, y podríamos seguir enumerando. Y poco de esto ha sido tomado por los gobiernos.

En América Latina, de donde vengo, estamos particularmente enojadas. Somos el continente urbano por excelencia, más del 80% de nuestros habitantes viven en ciudades. Y en cada ciudad nos estamos movilizando masivamente cansadas de la persistencia de la violencia que sufrimos violencia por el solo hecho de ser mujeres. Hay un movimiento, que estoy segura que conocen, Ni Una Menos, que moviliza masas de población, no solo mujeres. Están vinculando la economía con la violencia. Para el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, reclamamos por una vida libre de violencias y convocamos la segunda huelga de mujeres en todo el mundo. Y debemos continuar reclamando y construyendo nuestra agenda. Y lo que nos asusta es que a pesar de las manifestaciones masivas en todo el mundo para reclamar por nuestros derechos, nos enfrentamos a un fenómeno global que nos desafía y nos hace reaccionar. Me refiero a la ola conservadora que pretende frenar, contrarrestar nuestros logros, la cual se expresa en las ciudades. Y es en las ciudades donde las desigualdades más vergonzosas son evidentes, también con la retracción de las políticas sociales y es donde los fundamentalismos se fortalecen afectando la vida cotidiana de las mujeres.

Todas las mujeres nos estamos movilizando pacíficamente, las de organizaciones de base, las mujeres jóvenes, las mujeres indígenas, las mujeres negras, las lesbianas, la diversidad de las mujeres del mundo estamos reclamando nuestros derechos.

Necesitamos ser activos y proactivos en el debate sobre el Derecho a la Ciudad, ¿cómo entendemos el derecho a la ciudad? Necesitamos instalar programas contra la violencia, tenemos que trabajar en los presupuestos, necesitamos trabajar sobre las infraestructuras urbanas, en que la planificación urbana incorpore la perspectiva de género.

Para hacer eso, necesitamos recursos.

Y tenemos que pensar en grande. Necesitamos un programa mundial, un programa de al menos 100 ciudades por continente para trabajar sobre cómo la infraestructura y la planificación están afectando la vida de las mujeres.

Necesitamos estar todas juntas. Y como dije en el último Panel de Alto Nivel sobre la Nueva Agenda Urbana y ONU-Hábitat en septiembre de 2017, necesitamos un nuevo programa emblema sobre ciudades e infraestructuras urbanas -sobre el transporte, los servicios urbanos- desde la perspectiva del género y de los derechos de las mujeres. Confío en que con el liderazgo de la Sra. Maimunah Munah Shariff, la nueva Directora Ejecutiva de ONU-Hábitat, y la Directora Adjunta Dra. Aisa Kacyira, vamos a lograr en ONU-Hábitat, junto con las autoridades locales y los gobiernos, junto con la redes y el papel protagónico de las mujeres de base, un nuevo programa insignia.

Al promover la igualdad de género en el debate de la “Nueva Agenda Urbana", nos enfocamos en la desigualdad, refiriéndonos a la enorme brecha entre ricos y pobres existente tanto en el mundo en desarrollo como en el desarrollado, y abordando el impacto diferencial abrumador de dicha desigualdad sobre las mujeres y las niñas. Existen desigualdades en la comunidad LGBTI, en migrantes, refugiados, ancianos, jóvenes, y en todas las categorías de población, las mujeres y las niñas enfrentan la discriminación más difícil.

La inclusión social es inherente a la igualdad de género. Por lo tanto, la igualdad de género debe considerarse una categoría tanto teórica como política. Como dijo antes la Sra. Maimunah, no hay inclusión social que pueda pensarse sin la inclusión de las mujeres. Si tiene un dólar para gastar e invertir en las ciudades, pregunte a las mujeres.


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