Asambleas de la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad frente al COVID-19


La Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad (PGDC) celebró una Asamblea en dos partes, centrada en el Derecho a la Ciudad ante la pandemia del COVID-19. La primera sesión, celebrada el viernes 17 de abril, se centró en la vivienda adecuada y la economía popular, mientras que la segunda, enfocada en la salud integral y la protección de la vida, tuvo lugar el jueves 23 de abril. En total, las Asambleas contaron con la presencia de alrededor de 160 participantes de movimientos y organizaciones sociales, organizaciones de gobiernos locales, redes y académicos de todas las regiones del mundo con el objetivo de compartir sus iniciativas en curso para enfrentar la crisis y avanzar hacia una respuesta común basada en la justicia social y los derechos humanos.


Las intervenciones de lxs participantes sacaron a la luz una gran variedad de perspectivas, retos y propuestas en relación con el derecho a una vivienda adecuada para las personas sin hogar y para lxs inquilinxs, la creciente violencia contra las mujeres, la importancia de la igualdad de género y de una sociedad basada en el cuidado, la atención integral a lxs habitantes de asentamientos precarios, la protección social de lxs trabajadorxs de la economía popular (llamada informal, aunque sostiene a más de la mitad de la población en muchos lugares del mundo), entre otros.


A continuación se destacan algunos de los principales mensajes que surgieron de las ponencias y el debate.


Respuesta a la emergencia y transformaciones a mediano plazo

Es evidente que la crisis actual afecta a todas las esferas de la vida individual y colectiva. Por un lado, hace visibles y magnifica las desigualdades sociales y económicas y la segregación espacial que ya existían, como resultado de las políticas neoliberales, los ajustes estructurales, la privatización y la reducción de la capacidad de acción del Estado y de la esfera pública en general. Por otra parte, se hace hincapié en la necesidad de priorizar y centrarse en las posibilidades de cambio de rumbo. En este sentido, las intervenciones plantearon la atención sobre dos momentos y lógicas diferentes en juego: la emergencia a corto plazo, que requiere muchas acciones urgentes y coordinadas; y las transformaciones a mediano y largo plazo hacia la justicia social y la sostenibilidad. Estas Asambleas nos permitieron reflexionar sobre la conexión entre estas dos lógicas, para pensar en cómo nuestras acciones actuales contribuyen a los cambios más profundos que queremos ver.


El territorio y su función social

En las presentaciones se señalaron diferentes temas, actores, escalas y regiones, analizando las conexiones y los desafíos entre ellos. Por una parte, se puso de relieve la dimensión de proximidad, con un enfoque solidario basado en la comunidad en lo que respecta a la atención de la salud, los alimentos, los ingresos, las familias y los barrios; así como la importancia de trabajar en estrecha colaboración con los gobiernos locales y las organizaciones de base para responder a las necesidades más urgentes desde el terreno. Al mismo tiempo, se puso de relieve la función social de la ciudad/propiedad, por ejemplo, con el uso de hoteles, viviendas y otras instalaciones vacías para las personas sin hogar o que necesitan aislamiento. Las perspectivas de la función territorial y social, fundamentales para el derecho a la ciudad, tienen mucho que aportar a las respuestas de emergencia y a las transformaciones profundas a más largo plazo.


Más coordinación y cooperación, bajo un enfoque de derechos humanos

Se subrayó la urgente necesidad de una colaboración más horizontal y democrática entre los agentes e instituciones (gobierno, comunidades, sociedad civil) a diferentes escalas (vecinal, urbana, nacional, internacional) para hacer frente a la pandemia y a sus consecuencias sanitarias, sociales y económicas. A ese respecto, con la excepción de la Organización Mundial de la Salud, es motivo de preocupación que no hayamos visto hasta ahora una presencia tan activa de otros organismos de las Naciones Unidas. Los participantes señalaron la urgencia de situar un enfoque de derechos humanos en el centro de la estrategia, tanto para la respuesta de emergencia como para las transformaciones a mediano y largo plazo. Las organizaciones de la PGDC tienen clara la universalidad e interdependencia de todos los derechos humanos, para todxs. La pandemia pone de relieve estas cuestiones, lo que demuestra que no es posible separar el acceso al agua y el saneamiento de la salud, la vivienda, la alimentación, la educación, el trabajo… Además, la situación actual pone de manifiesto que no se pueden desarrollar alternativas sociales y económicas a los modelos de producción actuales sin pensar en los impactos sobre el planeta y asegurar la sostenibilidad social, económica y ambiental.


Una gestión democrática de la ciudad que ponga las desigualdades en el centro

Como se ha mencionado anteriormente, la crisis actual pone de relieve las desigualdades estructurales en todo el mundo y en diferentes esferas: social, económica, territorial y más allá. Los efectos inmediatos de la crisis han puesto de manifiesto el papel esencial que desempeñan en nuestras sociedades los colectivos vulnerables, como lxs trabajadorxs del sector informal, que son fundamentales para garantizar los servicios esenciales (desde la recogida de residuos hasta la distribución de alimentos), y las mujeres, que están sobrerrepresentadas en el sector de la atención sanitaria y son las grandes responsables por el cuidado de las familias y las comunidades. Las respuestas para hacer frente a la crisis y establecer alternativas a mediano y largo plazo deben poner en primer lugar la protección de esos colectivos y abordar las desigualdades estructurales. Para avanzar en esa dirección, es fundamental consolidar la gestión democrática de la ciudad y la participación política, tanto en la respuesta inmediata a la crisis como en el desarrollo de alternativas a medio y largo plazo.


Priorizar la vida y los cuidados

Esta emergencia trae consigo la protección de la vida y la necesidad de priorizarla por encima de todo. Muchos gobiernos nacionales y locales están tomando medidas en este sentido, pero esto puede ser circunstancial y sólo arañar la superficie, para finalmente volver a la normalidad. La respuesta a la crisis económica de 2008, que decidió rescatar a los bancos y a los especuladores por encima de las personas, no puede repetirse. Seguir una lógica de resiliencia puede significar volver al sistema anterior, que era terriblemente injusto, patriarcal y mercantil. La lógica que necesitamos parece ser la de la «re-existencia», permitiéndonos reinventarnos como personas y sociedades, promoviendo los profundos cambios que necesitamos para cuidar la vida y el planeta. Es evidente que ni los gobiernos, ni los organismos multilaterales, ni siquiera los intereses de las empresas transnacionales, lo harán por iniciativa propia. Por eso necesitamos movilizarnos aún más y de manera más coordinada.


Conocé más sobre la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad aquí: www.right2city.org

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